Abstract

Unsigned editorial (El Sol, 11 October 1918) on the reshuffling of a cabinet judged “the ashes of a government”, which will not govern but merely wait to leave. Topical political journalism.

Testo originale spagnolo · Obras completas — Fundación Ortega y Gasset · pubblico dominio

Al conocer la solución dada a la crisis, todos nos hemos dicho: «No había otra». Con estas palabras queríamos decir que no había ninguna. El Gobierno, que ha renacido de sus cenizas, es las cenizas de un Gobierno. Nadie ignora la opinión que de este conglomerado ministerial tenían ayer y siguen hoy teniendo sus propios miembros. El ensayo emprendido en 21 de marzo ha fracasado. Era forzoso esto. Siempre hicimos constar que aquel Gobierno no significaba el futuro: era, por el contrario, la liquidación de un pretérito pluscuamperfecto, la aniquilación de los partidos y grupos tradicionales. Como suelen en un entierro los parientes mal avenidos, se habían juntado todos los familiares de la vieja España oficial, a fin de dar a ésta cristiana sepultura.

Hubiera sido posible, no obstante, tornar benéfica y más prolongada su gestión. A este fin incitábamos desde este periódico al Gabinete para que emprendiera en grande escala, generosa, ordenada y seriamente, alguna de las amplias labores que, aparte de las disidencias políticas, urge hacer en España.

Pero no lo ha hecho. Ha hecho todo lo contrario. Según nuestras noticias, el presupuesto empollado por este Ministerio de Águilas ha resultado un ciempiés. Cada ministro —y algunos son excelentes— ha aplicado a un trozo del presupuesto sus cinco sentidos. Mas, según parece, al presupuesto, en conjunto, le falta sentido común. Baste recordar cómo se ha ejecutado el propósito, plausible en principio, de aumentar el sueldo a los funcionarios del Estado. En cada departamento se han seguido normas distintas, sin que haya triunfado siquiera la equidad en el mejoramiento.

Pero no tratamos ahora de dar grandes lanzadas a moro muerto. Nos hacemos cargo de la situación de la política española en la fecha y hora de hoy. En el ánimo de todos está que este Gobierno no va a gobernar; va, simplemente, a esperar para irse. Abrirá las Cortes, y es comprensible exista el deseo de sustentarle hasta la aprobación del ciempiés arriba dicho. ¿Se logrará esto?

Para nosotros, lo importante es que, reconocida paladinamente la urgencia de organizar nuevas fuerzas políticas a las que se entregue cuanto antes el Gobierno, rompiendo marcha normal y creadora, no se deje pasar un día sin mover la opinión en tal sentido.

Creemos firmemente que se avecina para la política española la hora más favorable que ha sonado desde hace un siglo.

Publicado sin firma, El Sol, 11 de octubre de 1918