Abstract

An article of 9 December 1933: it demands clarity from the victorious “right” and asserts the republicans’ right to defend the Regime to the last. It defends Alfonso XIII, whose withdrawal fulfilled the last national duty of an exhausted Regime, but denies that a nascent Regime may surrender itself; it closes with “Amor fati! Spain, hold fast to your fate”.

Testo originale spagnolo · Obras completas — Fundación Ortega y Gasset · pubblico dominio

En nombre de la nación, pedimos, pues, claridad. El Régimen es el suelo en que estamos y en que las «derechas» han podido conseguir su triunfo. Ese suelo tiene que ser tierra firme. Sobre él nos urge comenzar la otra faena, la de hacer una nueva alma a nuestro pueblo en que rebrote lo mejor de su alma eterna. No admitimos en un asunto tal artimañas ni nieblas. Hay que dar diafanidad moral al aire público de España para que puedan respirarlo sus hombres. Tuérzase el cuello a la astucia. En el escudo castizo está el león, pero no la vulpeja.

Sobre todo, sería inútil. Nadie, con sentido, puede discutir el derecho de los republicanos a defender hasta lo último el Régimen. Mientras éste se halle en cuestión no puede quedar vía franca a una política normal. No es lícito a los republicanos abandonar un solo puesto estratégico.

No se compare la situación con la de la Monarquía porque es gana de perder otra vez la razón. Algunos monárquicos han censurado a don Alfonso XIII porque entregó el Régimen que representaba. Tal decir me parece estúpido y pura fraseología de gentes irresponsables. Don Alfonso cumplió con su deber. Pudo perfectamente sacar el Ejército español a la calle para combatir al pueblo español, y es muy posible que hubiera logrado vencer militarmente a éste. Pero esa victoria no era una solución. Don Alfonso se encontró con que la Monarquía, por unas u otras causas, había agotado todas sus reservas y no podía ofrecer a los españoles una solución. Mejor dicho, que sólo podía ofrecerles una: retirarse. Era el último deber nacional que podía cumplir un Régimen añejo que se ha gastado contra las esquinas de la historia.

Pero un Régimen naciente no se puede entregar, no tiene derecho a rendirse. Sobre todo, un Régimen que no ha sido «traído» por nadie, nadie tiene derecho a entregarlo.

Amor fati! ¡España, por una vez, agárrate bien a tu sino!

El Sol, 9 de diciembre de 1933

1934