Abstract

A parliamentary speech: politics is not a catalogue of problems the ruler finds set before him, but a system of problems he sets his country. Ortega declares he shares enough with Marxism to walk with it a long way: the economic is today the symbolic order of the present.

Testo originale spagnolo · Obras completas — Fundación Ortega y Gasset · pubblico dominio

Pues bien, lo que yo echo de menos en la política del Gobierno es precisamente este carácter de integridad, de integralidad, mejor dicho, para evitar el equívoco de la palabra, de organismo, de sistema. El señor presidente del Consejo lo fingió un instante con sus medios maravillosos de dicción en su discurso. Pero notad que no era un sistema ni era un organismo lo que nos describía; era un catálogo, un índice de la manera de resolver el hombre de gobierno los problemas que le habían sido planteados. Ya eso no es para mí plenamente una política; la política no se compone de problemas que el político se encuentra planteados: es, ante todo, un sistema de problemas que él plantea a su país, por creer que fermentan en el seno de la conciencia nacional y que constituyen el secreto de su próximo destino futuro. (Muy bien). Por eso, porque plantea él sus problemas premeditadamente, puede resolverlos orgánicamente, y entonces, involucrados en ellos, en los que se plantea, puede dar holgada solución a los que la suerte le coloca delante. Cuando recibimos un empujón y patinamos unos metros, podemos decir lo mismo: que se nos ha planteado un problema. Pues bien, como no hay tiempo ni oportunidad para poder desarrollar, según he dicho, todo lo que va en este pensamiento, quisiera sólo ejemplificarlo en una cuestión fundamental. De todas las cosas graves de nuestro tiempo, es hoy aquélla que arrolla los regímenes la cuestión económica. Vea el señor presidente de las Cortes cómo soy dócil a su sugestión, si bien me di perfecta cuenta de que, como hábil pedagogo, aprovechaba la solemnidad de la hora para poner a la Cámara una inyección de marxismo. Cualquiera que sea la distancia a que yo esté de la totalidad de esta teoría, son mis comunidades con ella muy sobradas para que podamos marchar juntos mucho tiempo. Yo no sé si en toda la Historia ha sido lo económico la sustancia que movía las inquietudes y las luchas de los hombres; pero me basta saber que en nuestro siglo, y, sobre todo, en nuestro tiempo, es algo muy parecido a eso. La vida es hoy demasiado compleja en su técnica inexorable para que la economía no se haya convertido en el factor más destacado, el que se impone a nuestra atención, y al imponerse a nuestra atención, no sólo es todo lo que ella auténticamente es, sino que atrae todos los demás órdenes de la vida y se convierte en el orden simbólico del presente. Así, en el siglo XVI, todas las disputas acababan en cuestiones sobre la Santísima Trinidad, y el problema economicoagrario de Alemania llevó durante una etapa a Lutero a ponerse a su frente.