Abstract

A political column: the Archimedean point of Spain’s remoralization is the professional ethic of the army and police, which must be the nation’s impassive bony frame. An army one can “count on” is not an army.

Testo originale spagnolo · Obras completas — Fundación Ortega y Gasset · pubblico dominio

Vamos camino de la nación. Y he aquí que una vez más, cuando íbamos a dar la arremetida salvadora, surge otra cuestión previa: el equívoco sobre el Régimen suscitado por unas elecciones en que se ha destacado una demagogia de «derecha» atenta en su programa a aprovechar los intereses heridos, pero no a dar un ejemplo de conciencia verdaderamente nacional. Vuelve a detenerse —y ahora es por culpa de otros— el curso del sino español.

Porque es inútil querer esfumar la agudeza del mal. Los próximos meses pueden ser de extremado riesgo. ¿Van a ser también perdidos totalmente para la seria reconstrucción de España?

Todo depende de una condición. Si esa condición se cumple, todo lo demás que pase, sea lo que sea, podrá en definitiva resultar fértil y significar un paso adelante en la instauración de una España mejor. La condición es ésta: que el Ejército y las fuerzas de seguridad pública cumplan rigorosamente con su deber profesional, y pase lo que pase, sirvan impertérritas de sostén a la ley.

Ése es el supuesto de todo, y si España no ha comenzado antes a robustecerse y ascender, fue, en última instancia, porque esos órganos del Estado, que son el aparato óseo y como la columna vertebral de una nación, no ofrecían garantías de absoluta impasibilidad política. Nada ha contribuido a desmoralizar la existencia pública de nuestro país como esa perpetua esperanza o perpetuo temor, que, con más o menos fundamento, tenían los españoles, de que se pudiese «contar» con el Ejército. Un Ejército con que se puede «contar» no es un ejército, y una nación a quien le acontece tenerlo, no es una nación posible. Un pueblo necesita que en medio de sus vacilaciones e impulsividades, rencillas y bandazos, exista un núcleo inconmovible, impasible representante de la continuidad sagrada de la vida nacional. Por eso decía que son Ejército y fuerzas de Orden público el aparato óseo que mantiene en pie la nación, cualesquiera que sean las carnes y los nervios que en torno a él se vaya haciendo. Sin ese aparato óseo, una nación es una babosa.

Esta profunda moral profesional de los Institutos armados tiene que ser el punto de Arquímedes sobre el que se apoye la remoralización de toda la vida española. Yo estoy seguro —porque ello va con los tiempos— que las nuevas generaciones de oficiales sienten asco ético hacia aquel militar con «ideas políticas» que durante un siglo ha balcanizado a España.