Abstract
Unsigned editorial (El Sol, 1919) against the attempt to reunite the liberal leaders: uniting two often means separating four, and great parties are «masonry of another age», impossible now that public quarrels are complex and multiform. Political journalism.
Testo originale spagnolo · Obras completas — Fundación Ortega y Gasset · pubblico dominio
Don Amós Salvador, que en la alta edad conserva todas las generosidades y todos los entusiasmos de la juventud, quisiera nuevamente unir la Iglesia dispersa de los liberales. El deseo es de los más piadosos, aunque no nos parezca de los más plausibles. Ciertamente que cuanto se haga en serio por reunir españoles sueltos y suavizar inmoderados antagonismos, encontrará siempre un eco en nuestra simpatía. Pero en ocasiones, unir a dos es separar a cuatro, y esto ya no es buen negocio.
¿Qué se espera lograr con esta reiteración de nupcias entre el conde de Romanones y el marqués de Alhucemas y X e Y y Z? ¿Va a encontrar en ellos juntos la opinión pública aquellas virtudes y talentos que no les descubrió mientras vivieron en libre y pintoresca pululación? Como en todas las cosas, hay también en el desprestigio gradación y matiz. Si pues alguno de esos jefes liberales ha logrado en los últimos tiempos inspirar alguna mayor estimación, ¿no corre el riesgo de perderla repartiéndola entre los demás?
Produce cansancio y desaliento ver la tenacidad con que se insiste siempre en lo que cien veces ha fracasado. Por una perversión mental desde antaño padecida en España, se encuentra lógica toda solución en que intervengan los que ya han probado abundantemente su ineptitud, y en cambio, la más modesta demanda de innovación en las personas y en los usos suena a utopía, cuando no a desmán.
Únanse los híbridos, si de ello les viene el humor; pero conste que nadie espera de la unión resultado alguno fecundo. Sólo se obtendrán, y en seguida, dos consecuencias: nueva desorientación de las esperanzas liberales en el país y la ruptura de lazos que se iban formando entre el conde de Romanones y las nuevas izquierdas. Los interesados en que esto se produzca pueden encender las teas para las bodas del pseudoliberalismo. Mañana, cuando exaltaciones de las masas sociales, no hallando cauce preparado, amenacen con inmediatas inundaciones, no se diga que nosotros hicimos política negativa al mirar como pésimo negocio una unión de respetables ineptitudes que trae consigo la desunión de ciertos núcleos gubernamentales con las extremas izquierdas.
En la intención piadosísima de don Amós Salvador retoña una vez más el afán de crear grandes partidos. ¡Como si estos grandes partidos no fueran precisamente de las cosas que menos se dejan cocer por la mera voluntad! Bien poco hace brindábamos algunas objeciones a La Época que se ha especializado en cantar la melopea de los grandes partidos. No dudamos —decíamos— que sean deseables, pero estamos seguros de que hoy son imposibles. Unos días después, por un delicado castigo del azar, que es el dios más irónico, La Época ha tenido que oponerse al primer ensayo hecho para reconstruir el gran partido conservador.
Hemos sostenido siempre que estas vastas construcciones son como las pirámides, albañilería de otros tiempos en que media nación combatía con la otra media por amor a un claro y simple sustantivo. Pero ahora la querella pública es más compleja y multiforme. La más rigorosa comprobación de este pensamiento nos viene del periódico liberal-conservador, que lleva un mes forcejeando con el señor Maura por salvar el místico cuerpo ingrávido de un pobre adjetivo.
El tiempo que se emplee en la restauración del antiguo monumento liberal será doblemente perdido: se habrá gastado en no conseguir lo pretendido y no se habrá aprovechado en hacer otras cosas más útiles.
Publicado sin firma, El Sol, 20 de junio de 1919