Abstract
An article: the Republic must veer not from right to left or the reverse but from the false to the authentic. The new regime was born of a craving for a higher order, not of revolution, and the respect enjoyed by the socialist party is symptomatic proof of this Spanish aspiration to order. Political topicality.
Testo originale spagnolo · Obras completas — Fundación Ortega y Gasset · pubblico dominio
La República española tiene que rectificar su ruta. Con extremada urgencia. ¿Hacia la derecha? ¿Hacia la izquierda? Precisamente estas palabras son el origen de la confusión y de la desgracia en la marcha de la República. El golpe de timón que es urgentísimo dar no deberá ir de la derecha hacia la izquierda ni de la izquierda hacia la derecha. ¡Error mortal, sencillamente mortal, plantear así la cuestión! Lo que es ineludible hacer es virar de lo falso hacia lo auténtico. El tono que se ha dado a la vida republicana es falso: no responde a su origen ni a la realidad profunda de la nación. El nuevo régimen nació del ansia que España, en su casi totalidad, sentía hacia un orden superior. La monarquía se había convertido en el desorden sustancial.
Toda otra interpretación del cambio de régimen es parcial e infiel a la realidad profunda, al hondo estrato histórico en que es forzoso anclar todo Estado. Los gruesos errores políticos consisten siempre en que se toma como opinión nacional lo que es sólo reacción particular de un reducido grupo. No sirve para dirigir un país quien no sabe verlo siempre en su totalidad al través de la celosía que forma el pequeño tropel de los afines.
No quiero aún entrar a fondo en la teoría que hace ver claro por qué en España es y ha sido siempre imposible toda «revolución» que no consista en la construcción de un orden más elevado y más prieto. En rigor, la teoría huelga y es suficiente pasar la vista por la película de enorme metraje que es la historia de España.
Para no desarrollar ahora toda la complejidad de la cuestión, aludiré sólo a un síntoma, tan luminoso que cobra el rango de prueba. A estas horas el partido político que tiene en España más fuerza —en las dos dimensiones de número y respeto— es el partido socialista. ¿Por qué? Porque es de todos el que, brincando con mayor sacrificio más allá de su sombra partidista, se está comportando, no según convendría a su inmediato interés, sino aceptando en contra de él lo que la hora reclama. Aun el más lejano a la política ve hoy los esfuerzos ejemplares que hace el partido socialista para que en España se construya un orden. Y como el afán por éste es lo que se agita en el subsuelo del hombre español, dese o no cuenta de ello, reacciona ante la conducta socialista con admiración y respeto.