Abstract
An editorial (El Sol, 1919) with concrete proposals favouring the labour movement: technical training for workers, elected factory councils, legally mandated profit-sharing, progressive inheritance taxes. A political-programmatic piece, not philosophical.
Testo originale spagnolo · Obras completas — Fundación Ortega y Gasset · pubblico dominio
Paralelamente a la reivindicación parlamentaria de la fuerza socialista, es preciso ir rápidamente a la habilitación del obrero para gobernar por sí mismo la industria. La jornada de ocho horas permite ya disponer en grande escala la educación superior y técnica del obrero. Corre prisa borrar las diferencias entre el manual y el intelectual. Todos saldremos ganando en ello. Además, cada fábrica debería hoy asociar a su personal, dotándolo de un núcleo directivo oriundo de votación secreta, dando representación a las minorías. Tal organismo regiría las Cooperativas creadas con capital anticipado por las Empresas, dictaminaría, en consulta previa, sobre la admisión de nuevos obreros, horas de trabajo, despidos, reglamentación de la industria, etcétera, e intervendría en forma de consejos y advertencias en la marcha del negocio. Otra intervención más eficaz en la administración de una industria podría hoy imposibilitar el desarrollo de la producción, no por otra causa que la falta actual de preparación en el obrero.
Medida inmediata y trascendente había de ser la participación en los beneficios, impuesta con sanción de ley. El trabajo, además de un jornal, representa un capital, que progresivamente deberá aumentar en cuantía frente al capital de la Empresa. Este ingreso del trabajo en el capital mismo, unido a la perfección técnica creciente del obrero, pondría, en período nada largo, la producción en manos de los trabajadores.
En tanto, habrá el Estado de desvirtuar paulatinamente el capital inmóvil, gravar progresivamente las rentas y reducir poco a poco, dentro de los términos vitalicios, la riqueza privada, cargando imposiciones sobre las herencias.
De todas suertes, lo esencial es la franca aceptación del principio del trabajo y la firme determinación de instaurarlo. Otra cosa menos que eso llevará a las clases directoras hasta fatales luchas en que la producción quedará aniquilada, perdiéndose todo por no conceder lo debido.
Ahora conviene, frente a estas coincidencias principales con el movimiento obrero, marcar las discrepancias radicales que con parte de él sentimos.
Entusiastas propagandistas de sus principios progresivos, tenemos que combatir resueltamente sus potencias retrógradas.
Publicado sin firma, El Sol, 31 de octubre de 1919
IV
DISCREPANCIAS RADICALES
Anteayer subrayábamos nuestras coincidencias principales con el movimiento obrero, con sus tendencias progresivas y de alta justicia. Hoy nos toca insistir sobre sus posiciones retrógradas y demandar a los ciudadanos de alma libre, dignos de habitar en el siglo XX, que se organicen de una manera resuelta contra ellas.