Abstract

A presentation to the Buenos Aires public (La Prensa, 1917) of the Spanish mathematician Julio Rey Pastor, invited by the Institución cultural española, with a note on the nineteenth-century expansion of mathematics. An occasional piece.

Testo originale spagnolo · Obras completas — Fundación Ortega y Gasset · pubblico dominio

Durante el ciclo de conferencias filosóficas que el año pasado tuve el honor de dar en esa ciudad, aludí más de una vez a las radicales transformaciones que la ciencia matemática ha experimentado en el XIX. Llegué a afirmar que ninguna otra disciplina del globus intellectualis había en todo el siglo sufrido ampliación semejante. Una prudente ironía ante los juicios y prejuicios que la época en que vivimos inmersos inyecta en nuestro espíritu, debe permitirnos imaginar que, acaso esta centuria pasada cuya gloria parecía consistir en los descubrimientos técnicos, halle gracia andando el tiempo en la memoria humana como la edad de la más pura, abstracta, etérea e irreal matemática.

Los estudiosos de Buenos Aires, de quienes la atención y afán intelectual me son tan notorios, encuentran ahora favorable coyuntura para recibir noticias directas y garantizadas de ese nuevo mundo científico. La «Institución cultural española» ha invitado al matemático español doctor Julio Rey Pastor para que ocupe este año la cátedra creada por ella.

Julio Rey Pastor, nacido en 1888, es profesor de análisis matemático en la Universidad de Madrid. Discípulo de Schwarz, de Berlín y de Runge y Caratheodary en Gottinga, ha podido reunir el mejor aprendizaje y la inmediata información con un talento nativo para la matemática verdaderamente excepcional. En 1910 publicó una memoria sobre «Correspondencia de figuras elementales», en 1916 la obra Fundamentos de la geometría proyectiva superior. En 1917 Análisis algébrico y ahora tiene en prensa su Teoría geométrica de la polaridad, premiada por la Academia de Ciencias.

Su labor de Buenos Aires consistirá en una doble tarea: en conferencias generales ensayará la exposición del organismo de la matemática actual. Ligeros conocimientos de esta ciencia serán suficientes para que los curiosos de nuevas ideas, claras y fuertes, perciban la fisonomía que hoy ofrece el antiguo saber de los números. No dudo que mi egregio compañero de la Universidad madrileña —que es a la vez compañero en esperanzas nacionales e intenta como yo la labranza de una España mejor— hallará en Buenos Aires el más atento y perspicaz auditorio.

La otra parte de su tarea versará sobre cuestiones más especiales y más para inteligencias especializadas sobre «Problemas de la geometría superior».

La Prensa, 2 de julio de 1917