Abstract
An editorial (El Sol, 1919) backing the civil engineers who present the King with a technical plan of national reconstruction: competence must enter politics as such, against politicians who turn essential reforms into personal slogans. Topical piece.
Testo originale spagnolo · Obras completas — Fundación Ortega y Gasset · pubblico dominio
Con ocasión de festejar a uno de los suyos, los ingenieros civiles van a realizar hoy un acto que merece la atención y la simpatía de todos los españoles. Presentarán al Rey un plan completo de reformas y trabajos que, en el orden de su especialidad, viene a ser el magnífico esquema de una reconstitución nacional. Están cansados los ingenieros de ver que hoy un político, mañana otro, aparece en la plaza pública pregonando tal o cual específico reconstructor. Unas veces se trata de los riegos, otra son los caminos vecinales, cuando no el ferrocarril o la opulencia forestal. Exentos los pregoneros políticos de toda noción técnica sobre el menjurje que a voz en grito encarecen, convierten siempre en huero tópico lo que acaso merecía ser una bien nutrida realidad. Haciendo de un vocablo su privada plataforma, aspira a acaparar éste los caminos o los ferrocarriles, mientras el de más allá pretende recoger en su menudo vaso todos los riegos peninsulares. Sin buen orden ni continuidad, las mejoras de la tierra, de la industria, de las comunicaciones, viven sometidas al alza y baja del personaje político como si se tratara de su patrimonio nativo o le hubieran caído de premio en alguna lotería. Es en verdad inconcebible que soporte pacientemente la conciencia pública esta pueril práctica, y conviene que de una vez se concluya con el absurdo de convertir funciones esenciales de la vida colectiva en programa unipersonal del bobo o del audaz.
A este fin, los ingenieros han elaborado un sistema de transformación técnica de España, poniendo en él su competencia, sin la cual es en estas materias vana palabra el mejor propósito. Invitarán al Rey a que lo acoja como un bien nacional y un anhelo de todos para que, amparando su ejecución y libertándola de las vicisitudes políticas, llegue a la plenitud de su realidad.
No se trata, pues, de que los ingenieros quieran hoy dejar su ingeniería para tornarse una fuerza política. Es, más bien, todo lo contrario. Acuden a la vida pública como lo que son, como hombres de ciencia y de práctica técnica; aportan a la gobernación lo que es su haber, el conocimiento, y piden que, en lugar de orientar las leyes de obras públicas en el viento de los discursos, alimenten los Gobiernos la Gaceta con este acervo de minuciosos y meditados estudios.
No necesitamos decir que acogemos con toda efusión el propósito de los ingenieros. Es para nosotros un punto trascendental de nueva política que, dejando de ser exclusiva faena de abogadetes y decidores, integre todas las fuerzas nacionales; una de ellas, y de las más eficaces, es la competencia. Todos los cuerpos técnicos deben colaborar como tales en la política. La iniciativa de los ingenieros puede significar la instauración de este excelente y nuevo uso.
Pero, claro está, la repercusión que halle en el país dependerá del rigor que se emplee para eliminar todo equívoco y de que no se dé pretexto al Gobierno y sus periódicos para inscribir en las listas del partido maurociervista, entero y verdadero, el Cuerpo de los ingenieros civiles españoles.
Suponemos que en el discurso que hoy pronuncie, pondrá el señor Ossorio y Gallardo sus cinco sentidos, pero sobre todo el tacto.
Publicado sin firma, El Sol, 21 de junio de 1919