Abstract
Political column: voters do not vote for the winning candidates but for their own pains and desires; public opinion is enigmatic and must be interpreted. Topical commentary.
Testo originale spagnolo · Obras completas — Fundación Ortega y Gasset · pubblico dominio
Ahora bien: exactamente lo mismo acontece a las fuerzas ahora triunfantes, como tendremos ocasión de ver en los meses próximos. ¿Es que en serio pueden presentarse ante los españoles, como gentes que saben lo que hay que hacer con España, los grupos supervivientes de la Dictadura que la han tenido siete años en sus manos sin dejar rastro de fecundidad y menos después de muerto el único de esos hombres que poseía alma cálida y buen sentido, que era el propio general Primo de Rivera? Y con más vehemente evidencia hay que decir lo propio de los monárquicos.
Como todo esto es un poco absurdo, me es forzoso desde ahora repetir lo mismo que desde la iniciación de la República decía yo a sus gobernantes: que erraban si creían que los electores los habían votado a ellos. Tampoco ahora han votado a los candidatos triunfantes. Han votado sus propios dolores, sus irritaciones, sus afanes, sus imprecisos deseos, pero no a los monárquicos, ni a los dictatoriales, ni a la C. E. D. A., ni a la nebulosa de los agrarios. Los diputados de «derecha» representan hoy, sin duda, una gran porción de la opinión pública, como representaron todavía mayor volumen de ella los que comenzaron a gobernar en julio de 1931. Pero la opinión pública, como las palabras de la sibila, es siempre enigmática, y hay que saber interpretarla.