Abstract
An article (El Sol, 1917) holding up Toledo, Ciudad Real and Logroño as examples: since the old party creeds have lost the capacity to be believed and the new ones have not yet arrived, one clear attitude remains — the organisation and assertion of local life against the Madrid caciques.
Testo originale spagnolo · Obras completas — Fundación Ortega y Gasset · pubblico dominio
¡Toledo, Ciudad Real, Logroño!… He ahí tres ejemplos de buen sentido político que deberían ser imitados por los demás distritos españoles. Hombres radicados en la localidad, de vida respetable y con autoridad social, levantan en esas tres capitales una bandera blanca y limpia: la defensa local.
¿Por qué no se hace lo mismo en todos los lugares de España?
Nadie puede ya acogerse a los viejos programas de los viejos partidos que ahora consuman su evaporación. Credo conservador, credo liberal, credo radical, son credos que han perdido la capacidad de ser creídos. La conciencia pública se ha afinado harto para no exigir ideas políticas más claras, más serenas, más eficaces y menos patéticas.
Por otra parte, sería vano el intento de improvisar nuevos dogmas sociales que pretendiesen agrupar a los españoles en tres o cuatro grandes partidos. Ello vendrá lentamente, cuando hayamos liquidado del todo la España ficticia en que vivíamos y puestos cara a cara con nuestros problemas verdaderos —no con fantasmas de problemas— se inicien soluciones divergentes.
Pues bien, entre ese pasado que se desvanece y este porvenir que aún no es venido, hay para todos los españoles serios una actitud clara: la organización y la afirmación de la vida local.
Todo lo demás nos parece o ya caduco o aún vago y problemático.
La cosa no puede ser más positiva y factible: en cada distrito inténtese la unión de los hombres selectos, de los más responsables y autorizados —tal vez por asco remotos hasta ahora de la política—, para que de ellos salga una voz de guerra contra los caciques madrileños y las organizaciones desmoralizadas de aquellos partidos hoy en cesantía. Formen esos hombres mejores una Junta local que se proponga la concentración de los paisanos en un haz vigoroso, resuelto a defender la dignidad de la comarca, a purificar la moral de los municipios y de su representación parlamentaria, a concretar y hacer que se respeten las necesidades peculiares de aquellos miles de españoles convecinos y de aquel trozo de terruño nacional.
No creemos que pueda mejorar nuestra Patria en forma apreciable mientras no entren en erupción histórica valles y collados, casares, pueblos y villas. Hoy sólo viven políticamente unas cuantas ciudades y unas breves fajas del mapa peninsular. Millones de españoles no han intervenido aún en la existencia civil. Y del mismo modo que el mero aumento de población es en economía un aumento de riqueza, no hay más cierta perfección en la política que la oriunda de la mera multiplicación de los políticamente activos.
Es preciso que los más humildes rincones de España aprendan a sentir la orgullosa voluntad de ser sí mismos, que sean protagonistas de su propia vida y no comparsa muda y desdeñada que se mueve en línea de rebaño al fondo de la escena.
Nos complacemos citando de nuevo en la orden del día las tres ciudades que han dado oportunamente las primeras voces de localismo: ¡Toledo, Ciudad Real y Logroño!
Publicado sin firma, El Sol, 12 de diciembre de 1917