Ortega y Gasset

Abstract

Two short discs recorded in 1932. In the first, ‘Man’s task’: life is quehacer, something to be invented-and-found, and what marks out what must be done is one’s unique, unavoidable circumstance. In the second, history serves Europe not by predicting the future but by teaching what must be avoided, freeing it from the past.

Connections

Assi: Fine della vita, Tempo e morte, Senso della storia
Posizioni: vita come progetto, storicità
Argomenti: io sono io e la mia circostanza

Testo originale spagnolo · Obras completas — Fundación Ortega y Gasset · pubblico dominio

[El Centro de Estudios Históricos registró varios discos con la palabra de las personalidades sobresalientes del mundo literario y científico español. He aquí el disco impresionado por José Ortega y Gasset:]

I

EL QUEHACER DEL HOMBRE

La vida es quehacer y la verdad de la vida, es decir, la vida auténtica de cada cual consistirá en hacer lo que hay que hacer y evitar el hacer cualquier cosa. Para mí un hombre vale en la medida que la serie de sus actos sea necesaria y no caprichosa. Pero en ello estriba la dificultad del acierto. Se nos suele presentar como necesario un repertorio de acciones que ya otros han ejecutado y nos llega aureolado por una u otra consagración. Esto nos incita a ser infieles con nuestro auténtico quehacer, que es siempre irreductible al de los demás. La vida verdadera es inexorablemente invención. Tenemos que inventarnos nuestra propia existencia y, a la vez, este invento no puede ser caprichoso. El vocablo inventar recobra aquí su intención etimológica de «hallar». Tenemos que hallar, que descubrir la trayectoria necesaria de nuestra vida que sólo entonces será la verdaderamente nuestra y no de otro o de nadie, como lo es la del frívolo.

¿Cómo se resuelve tan difícil problema? Para mí no ha cabido nunca duda alguna sobre ello. Nos encontramos como un poeta a quien se da un pie forzado. Este pie forzado es la circunstancia. Se vive siempre en una circunstancia única e ineludible. Ella es quien nos marca con un ideal perfil lo que hay que hacer.

Esto he procurado yo en mi labor. He aceptado la circunstancia de mi nación y de mi tiempo. España padecía y padece un déficit de orden intelectual. Había perdido la destreza en el manejo de los conceptos que son —ni más ni menos— los instrumentos con que andamos entre las cosas. Era preciso enseñarla a enfrontarse con la realidad y transmutar ésta en pensamiento, con la menor pérdida posible. Se trata, pues, de algo más amplio que la ciencia. La ciencia es sólo una manifestación entre muchas de la capacidad humana para reaccionar intelectualmente ante lo real.

Ahora bien, este ensayo de aprendizaje intelectual había que hacerlo allí donde estaba el español: en la charla amistosa, en el periódico, en la conferencia. Era preciso atraerle hacia la exactitud de la idea con la gracia del giro. En España para persuadir es menester antes seducir.

Registrado en disco el 30 de junio de 1932

II

CONCEPTO DE LA HISTORIA

Hablo desde el Centro de Estudios Históricos y quiero aprovechar este instante y lugar en que me hallo para manifestar mi entusiasmo y mi fe en la Historia. La Historia es hoy para Europa la primera condición de su posible saneamiento y resurgir. Porque cada cual sólo puede tener sus propias virtudes y no las del prójimo. Europa es vieja, no puede aspirar a tener las virtudes de los jóvenes. Su virtud es el ser vieja; es decir, el tener una larga memoria, una larga historia. Los problemas de su vida se dan en altitudes de complicación que exigen también soluciones muy complicadas, y éstas sólo puede proporcionarlas la Historia. De otro modo habría un anacronismo entre la complejidad de sus problemas y la simplicidad juvenil y sin memoria que quisiera dar a sus soluciones. Europa tiene que aprender en la Historia, no hallando en ella una norma de lo que puede hacer —la Historia no prevé el futuro— sino que tiene que aprender a evitar lo que no hay que hacer; por tanto, a renacer siempre de sí misma evitando el pasado. Para esto nos sirve la Historia: para libertarnos de lo que fue, porque el pasado es un revenant, y si no se le domina con la memoria, refrescándole, él vuelve siempre contra nosotros y acaba por estrangularnos. Ésta es mi fe, éste es mi entusiasmo por la Historia y me complace vivamente y siempre ha sido para mí un gran fervor español ver que en este lugar se condensa la atención sobre el pasado, se pasa sobre el pasado, que es la manera de hacerlo fecundo, como se pasa sobre la vieja tierra con el arado e hiriéndola con el surco se la fructifica.

Registrado en disco el 30 de junio de 1932

[The Centre for Historical Studies recorded several discs with the word of the outstanding personalities of the Spanish literary and scientific world. Here is the disc recorded by José Ortega y Gasset:]

I

THE TASK OF MAN

Life is task, and the truth of life, that is, the authentic life of each one, will consist in doing what has to be done and avoiding the doing of just anything. For me a man is worth in the measure that the series of his acts is necessary and not capricious. But in that lies the difficulty of hitting the mark. We are usually presented as necessary a repertoire of actions that others have already executed, and it reaches us haloed by one or another consecration. This incites us to be unfaithful to our authentic task, which is always irreducible to that of others. True life is inexorably invention. We must invent our own existence and, at the same time, this invention cannot be capricious. The word inventing recovers here its etymological intention of «finding». We must find, must discover the necessary trajectory of our life, which only then will be the truly ours and not another’s or nobody’s, as is the case with the frivolous man.

How is so difficult a problem resolved? For me there has never been any doubt about it. We find ourselves like a poet to whom a forced rhyme is given. This forced rhyme is the circumstance. One always lives in a unique and ineluctable circumstance. It is she who marks out for us with an ideal profile what has to be done.

This is what I have sought in my work. I have accepted the circumstance of my nation and of my time. Spain suffered and suffers a deficit of the intellectual order. She had lost the skill in the handling of concepts, which are —neither more nor less— the instruments with which we move among things. It was necessary to teach her to confront reality and transmute it into thought, with the least possible loss. It is, then, a matter of something broader than science. Science is only one manifestation among many of the human capacity to react intellectually before the real.

Now, this essay of intellectual learning had to be carried out where the Spaniard was: in friendly conversation, in the newspaper, in the lecture. It was necessary to draw him toward the exactness of the idea with the grace of the turn of phrase. In Spain, in order to persuade it is first necessary to seduce.

Recorded on disc on 30 June 1932

II

CONCEPT OF HISTORY

I speak from the Centre for Historical Studies and I want to take advantage of this instant and place in which I find myself to manifest my enthusiasm and my faith in History. History is today for Europe the first condition of its possible recovery and resurgence. Because each one can only have his own virtues and not those of his neighbour. Europe is old, it cannot aspire to have the virtues of the young. Its virtue is being old; that is, having a long memory, a long history. The problems of its life occur at altitudes of complication that likewise demand very complicated solutions, and these only History can provide. Otherwise there would be an anachronism between the complexity of its problems and the youthful and memoryless simplicity that one would want to give to its solutions. Europe must learn in History, not finding in it a norm of what it can do —History does not foresee the future— but it must learn to avoid what must not be done; therefore, to be reborn always from itself avoiding the past. For this History serves us: to free us from what was, because the past is a revenant, and if it is not dominated with memory, refreshing it, he always returns against us and ends up strangling us. This is my faith, this is my enthusiasm for History, and it pleases me keenly and has always been for me a great Spanish fervour to see that in this place attention is condensed on the past, one passes over the past, which is the way of making it fruitful, as one passes over the old earth with the plough and, wounding it with the furrow, makes it fruitful.

Recorded on disc on 30 June 1932

[Il Centro di Studi Storici registrò diversi dischi con la parola delle personalità più eminenti del mondo letterario e scientifico spagnolo. Ecco il disco inciso da José Ortega y Gasset:]

I

IL FARE DELL’UOMO

La vita è fare e la verità della vita, vale a dire la vita autentica di ciascuno, consisterà nel fare ciò che bisogna fare ed evitare il fare una cosa qualunque. Per me un uomo vale nella misura in cui la serie dei suoi atti sia necessaria e non capricciosa. Ma in ciò sta la difficoltà del riuscire. Si suole presentarci come necessario un repertorio di azioni che già altri hanno eseguito e ci giunge aureolato dall’una o dall’altra consacrazione. Questo ci incita a essere infedeli al nostro autentico fare, che è sempre irriducibile a quello degli altri. La vita vera è inesorabilmente invenzione. Dobbiamo inventarci la nostra propria esistenza e, insieme, questo invento non può essere capriccioso. Il vocabolo inventare recupera qui la sua intenzione etimologica di «trovare». Dobbiamo trovare, scoprire la traiettoria necessaria della nostra vita, che solo allora sarà la veramente nostra e non di un altro o di nessuno, come lo è quella del frivolo.

Come si risolve così difficile problema? Per me non v’è mai stato dubbio alcuno su ciò. Ci troviamo come un poeta a cui si dà un piede forzato. Questo piede forzato è la circostanza. Si vive sempre in una circostanza unica e ineludibile. Essa è colei che ci segna con un ideale profilo ciò che bisogna fare.

Questo ho procurato io nella mia opera. Ho accettato la circostanza della mia nazione e del mio tempo. La Spagna pativa e patisce un deficit di ordine intellettuale. Aveva perduto la destrezza nel maneggio dei concetti, che sono —né più né meno— gli strumenti con cui andiamo tra le cose. Occorreva insegnarle ad affrontare la realtà e trasmutarla in pensiero, con la minor perdita possibile. Si tratta, dunque, di qualcosa di più ampio della scienza. La scienza è solo una manifestazione tra molte della capacità umana di reagire intellettualmente dinanzi al reale.

Ora, questo saggio di apprendimento intellettuale bisognava farlo lì dove stava lo spagnolo: nella conversazione amichevole, nel giornale, nella conferenza. Occorreva attirarlo verso l’esattezza dell’idea con la grazia del giro. In Spagna per persuadere è necessario prima sedurre.

Registrato su disco il 30 giugno 1932

II

CONCETTO DELLA STORIA

Parlo dal Centro di Studi Storici e voglio approfittare di questo istante e luogo in cui mi trovo per manifestare il mio entusiasmo e la mia fede nella Storia. La Storia è oggi per l’Europa la prima condizione del suo possibile risanamento e risorgere. Perché ciascuno può avere soltanto le proprie virtù e non quelle del prossimo. L’Europa è vecchia, non può aspirare ad avere le virtù dei giovani. La sua virtù è l’essere vecchia; vale a dire, l’avere una lunga memoria, una lunga storia. I problemi della sua vita si danno ad altitudini di complicazione che esigono anche soluzioni molto complicate, e queste solo la Storia può fornirle. Altrimenti vi sarebbe un anacronismo tra la complessità dei suoi problemi e la semplicità giovanile e senza memoria che si vorrebbe dare alle sue soluzioni. L’Europa deve imparare nella Storia, non trovando in essa una norma di ciò che può fare —la Storia non prevede il futuro— ma deve imparare a evitare ciò che non bisogna fare; perciò, a rinascere sempre da se stessa evitando il passato. A questo ci serve la Storia: a liberarci da ciò che fu, perché il passato è un revenant, e se non lo si domina con la memoria, rinfrescandolo, egli torna sempre contro di noi e finisce per strozzarci. Questa è la mia fede, questo è il mio entusiasmo per la Storia e mi compiace vivamente ed è sempre stato per me un grande fervore spagnolo vedere che in questo luogo si condensa l’attenzione sul passato, si passa sopra il passato, che è il modo di renderlo fecondo, come si passa sopra la vecchia terra con l’aratro e, ferendola col solco, la si rende fruttifera.

Registrato su disco il 30 giugno 1932