Ortega y Gasset
Abstract
A press comment on a speech by Melquíades Álvarez on Ibero-American policy: the sample is almost entirely a quotation of that speech (union with Portugal, cultural missions, trade treaties), with only a few closing lines of Ortega’s assessment. No philosophical content.
Testo originale spagnolo · Obras completas — Fundación Ortega y Gasset · pubblico dominio
«Es uno de esos ideales todavía borrosos e imprecisos en el alma del pueblo. La habilidad del político consiste en recogerlos a tiempo para definirlos con claridad, y señalar, desde luego con acierto, su orientación en el porvenir. Abrigo la esperanza de que ha de ser el ideal nacional, hondamente sentido y querido por todos, y al cual debemos consagrar desde luego los mayores esfuerzos, a fin de realizarlo en breve plazo y con éxito.
»Sí, amigos míos: en unión con Portugal, fundidos en la común aspiración de fomentar las fuerzas ingentes que la raza y la Historia fueron creando en el hermoso continente americano, tenemos que pensar en que el más noble empeño internacional de España está, desde luego, en el otro confín del Atlántico. Es obra de amor y de fraternidad que dará frutos de riqueza y de esplendor a nuestro país, por tener como factores esenciales los nexos de sangre y de espíritu que nacen de la comunidad de intereses, de la semejanza de temperamento y de la identidad de aspiraciones de la gran familia iberoamericana.
»No ha mucho que el generoso Lyttleton afirmaba que los vínculos morales que unen a Inglaterra con sus colonias son más sólidos que los lazos férreos de una dominación material; tenía razón al afirmarlo así. Pero si esto se puede decir de grandes grupos sociales, donde hay uno que domina y dirige, figuraos hasta qué punto serán indestructibles los lazos que unen a los miembros de una gran familia, donde no puede darse siquiera la idea jerárquica de superior a inferior. Porque España y Portugal y las Repúblicas del Sur y del Centro de América no llegarán a realizar su labor en la Historia sin que todas sientan al unísono esta misión como una aspiración redentora de hermandad y de igualdad.
»No olvidéis que en las tierras de América viven tres millones de españoles que sienten un amor inmenso a España; amor probado en todos los momentos de aflicción patriótica, de penuria y de angustia. Ayudándonos en esas fuerzas bien podemos, por consiguiente, realizar nuestra obra de aproximación con los Estados de América.
»No considero fácil otorgarles una representación parlamentaria, como algunos pretenden, pero sí considero factible, y de urgente y apremiante necesidad al propio tiempo, asociarlos, con la vista puesta en el porvenir de España, a la obra de algunos organismos oficiales, como son, por ejemplo, el Consejo de Emigración, el Superior de Fomento, la Junta de Aranceles, las Academias literarias y artísticas, las Sociedades Económicas, todo, en fin, lo que representa una labor de cultura y de intereses materiales.
»Al lado de esto, y en relación con aquellos países, hay que organizar de un modo consistente grandes Misiones de nuestros pensadores y artistas que den a conocer a España, casi ignorada, y evitar la acción funesta de quienes invocando el nombre de España han realizado algunas veces, contra su voluntad y su deseo, un verdadero apostolado de descrédito.
»Urge una política de Tratados de comercio que armonicen la expansión de nuestros intereses materiales con el crecimiento del poder comercial de los Estados hermanos; grandes líneas de vapores que hagan rápida la vida del intercambio, y un personal diplomático y consular apto y consciente que sienta al propio tiempo la magnitud y la importancia de su misión. Echaremos así los primeros gérmenes de una política iberoamericana por virtud de la cual se irradie en aquel vasto continente el espíritu fecundo de la vieja España, que ha sabido en otro tiempo dar vida con su poder a esos Estados y hoy quiere comulgar con ellos en una comunidad ideal de amor y de interés».
Estos dos temas, como puede advertirse, han sido tratados por don Melquíades Álvarez con una alteza cordial y un patriotismo tan severo, crítico y, a la vez, esperanzado, que no hallamos nada semejante en los discursos usados por los políticos españoles.
Lástima grande que de nuestra vida interna dijera tan poco el jefe del reformismo, y que ese poco suscite en nosotros algunas dudas y algunos temores. Mas el texto que los periódicos publican ha sufrido en esta parte del discurso recortes y elisiones. ¿No es obligatorio esperar el texto íntegro para que pueda ser también íntegro el comentario?
España, 7 de mayo de 1915
“It is one of those ideals still blurred and imprecise in the soul of the people. The skill of the politician consists in gathering them in time to define them with clarity, and to point out, at once with success, their orientation in the future. I cherish the hope that it is to be the national ideal, deeply felt and loved by all, and to which we must at once consecrate the greatest efforts, in order to realize it in a short time and with success.
“Yes, my friends: in union with Portugal, fused in the common aspiration of fostering the huge forces that the race and History were creating in the beautiful American continent, we must think that the noblest international endeavor of Spain lies, at once, at the other limit of the Atlantic. It is a work of love and of fraternity that will give fruits of wealth and of splendor to our country, for having as essential factors the bonds of blood and of spirit that are born from the community of interests, from the similarity of temperament and from the identity of aspirations of the great Ibero-American family.
“Not long ago the generous Lyttleton affirmed that the moral bonds that unite England with its colonies are more solid than the iron ties of a material domination; he was right in affirming it so. But if this can be said of great social groups, where there is one that dominates and directs, imagine to what point will be indestructible the bonds that unite the members of a great family, where even the hierarchical idea of superior to inferior cannot obtain. Because Spain and Portugal and the Republics of the South and of the Center of America will not come to realize their labor in History without all feeling in unison this mission as a redeeming aspiration of brotherhood and of equality.
“Do not forget that in the lands of America live three million Spaniards who feel an immense love for Spain; love proven in all the moments of patriotic affliction, of penury and of anguish. Aiding ourselves in those forces, we well can, consequently, realize our work of approximation with the States of America.
“I do not consider it easy to grant them a parliamentary representation, as some pretend, but I do consider it feasible, and of urgent and pressing necessity at the same time, to associate them, with the eye fixed on the future of Spain, to the work of some official bodies, such as, for example, the Council of Emigration, the Superior Board of Development, the Tariff Board, the literary and artistic Academies, the Economic Societies, everything, in short, that represents a labor of culture and of material interests.
“Beside this, and in relation with those countries, there must be organized in a consistent manner great Missions of our thinkers and artists that make Spain, almost ignored, known, and avoid the baleful action of those who, invoking the name of Spain, have sometimes realized, against their will and their desire, a true apostolate of discredit.
“There is urgent need of a policy of commercial Treaties that harmonize the expansion of our material interests with the growth of the commercial power of the brother States; great lines of steamers that make rapid the life of exchange, and an apt and conscious diplomatic and consular personnel that feels at the same time the magnitude and the importance of its mission. We shall thus cast the first germs of an Ibero-American policy by virtue of which there may irradiate in that vast continent the fecund spirit of old Spain, which has known in another time how to give life with its power to those States and today wants to commune with them in an ideal community of love and of interest.”
These two themes, as may be perceived, have been treated by don Melquíades Álvarez with a cordial loftiness and a patriotism so severe, critical and, at the same time, hopeful, that we find nothing similar in the speeches customary among Spanish politicians.
Great pity that of our internal life the chief of reformism said so little, and that that little arouses in us some doubts and some fears. But the text the newspapers publish has suffered in this part of the speech clippings and elisions. Is it not obligatory to wait for the integral text so that the commentary may also be integral?
España, 7 May 1915
«È uno di quegli ideali ancora annebbiati e imprecisi nell’anima del popolo. L’abilità del politico consiste nel raccoglierli a tempo per definirli con chiarezza, e segnare, subito con acume, il loro orientamento nell’avvenire. Nutro la speranza che abbia da essere l’ideale nazionale, profondamente sentito e voluto da tutti, e al quale dobbiamo consacrare subito i maggiori sforzi, al fine di realizzarlo in breve termine e con successo.
»Sì, amici miei: in unione col Portogallo, fusi nella comune aspirazione di fomentare le forze ingenti che la razza e la Storia andarono creando nel bel continente americano, dobbiamo pensare che il più nobile impegno internazionale della Spagna è, subito, nell’altro confine dell’Atlantico. È opera d’amore e di fraternità che darà frutti di ricchezza e di splendore al nostro paese, per avere come fattori essenziali i nessi di sangue e di spirito che nascono dalla comunità di interessi, dalla somiglianza di temperamento e dall’identità di aspirazioni della grande famiglia iberoamericana.
»Non è molto tempo che il generoso Lyttleton affermava che i vincoli morali che uniscono l’Inghilterra alle sue colonie sono più solidi dei lacci ferrei di una dominazione materiale; aveva ragione nell’affermarlo così. Ma se questo può dirsi di grandi gruppi sociali, dove c’è uno che domina e dirige, figuratevi fino a che punto saranno indistruttibili i lacci che uniscono i membri di una grande famiglia, dove non può darsi neppure l’idea gerarchica di superiore a inferiore. Perché la Spagna e il Portogallo e le Repubbliche del Sud e del Centro dell’America non arriveranno a realizzare la loro opera nella Storia senza che tutte sentano all’unisono questa missione come un’aspirazione redentrice di fratellanza e di uguaglianza.
»Non dimenticate che nelle terre dell’America vivono tre milioni di spagnoli che sentono un amore immenso per la Spagna; amore provato in tutti i momenti di afflizione patriottica, di penuria e di angoscia. Aiutandoci in queste forze ben possiamo, per conseguenza, realizzare la nostra opera di avvicinamento con gli Stati d’America.
»Non considero facile concedere loro una rappresentanza parlamentare, come alcuni pretendono, ma considero sì fattibile, e di urgente e pressante necessità al tempo stesso, associarli, con la vista posta sull’avvenire della Spagna, all’opera di alcuni organismi ufficiali, come sono, per esempio, il Consiglio dell’Emigrazione, il Superiore di Fomento, la Giunta delle Tariffe, le Accademie letterarie e artistiche, le Società Economiche, tutto, infine, ciò che rappresenta una fatica di cultura e di interessi materiali.
»Accanto a questo, e in relazione con quei paesi, bisogna organizzare in un modo consistente grandi Missioni dei nostri pensatori e artisti che facciano conoscere la Spagna, quasi ignorata, ed evitare l’azione funesta di coloro che, invocando il nome di Spagna, hanno realizzato alcune volte, contro la loro volontà e il loro desiderio, un vero apostolato di discredito.
»Urge una politica di Trattati di commercio che armonizzino l’espansione dei nostri interessi materiali con la crescita del potere commerciale degli Stati fratelli; grandi linee di vapori che rendano rapida la vita dello scambio, e un personale diplomatico e consolare atto e cosciente che senta al tempo stesso la grandezza e l’importanza della sua missione. Getteremo così i primi germi di una politica iberoamericana per virtù della quale si irradii in quel vasto continente lo spirito fecondo della vecchia Spagna, che ha saputo in altro tempo dar vita col suo potere a quegli Stati e oggi vuole comunicare con essi in una comunità ideale d’amore e d’interesse».
Questi due temi, come può avvertirsi, sono stati trattati da don Melquíades Álvarez con un’altezza cordiale e un patriottismo tanto severo, critico e, a un tempo, pieno di speranza, che non troviamo nulla di simile nei discorsi usati dai politici spagnoli.
Gran peccato che della nostra vita interna dicesse così poco il capo del riformismo, e che quel poco susciti in noi alcuni dubbi e alcuni timori. Ma il testo che i giornali pubblicano ha sofferto in questa parte del discorso ritagli ed elisioni. Non è obbligatorio aspettare il testo integro perché possa essere anche integro il commento?
España, 7 maggio 1915