Ortega y Gasset
Abstract
The unsigned programmatic note opening Revista de Occidente (1923): the review will serve the vital curiosity of those who want to know ‘where the world is going’, with intensive, hierarchized information, its back to politics, and contributors from across the West. An editorial statement of purpose.
Testo originale spagnolo · Obras completas — Fundación Ortega y Gasset · pubblico dominio
Los propósitos de la Revista de Occidente son bastante sencillos. Existe en España e Hispano-América un número crecido de personas que se complacen en una gozosa y serena contemplación de las ideas y del arte. Asimismo les interesa recibir de cuando en cuando noticias claras y meditadas de lo que se siente, se hace y se padece en el mundo: ni el relato inerte de los hechos, ni la interpretación superficial y apasionada que el periódico les ofrece, concuerdan con su deseo. Esta curiosidad, que va lo mismo al pensamiento o la poesía que al acontecimiento público y al secreto rumbo de las naciones, es bajo su aspecto de dispersión e indisciplina, la más natural, la más orgánica. Es la curiosidad ni exclusivamente estética ni especialmente científica o política. Es la vital curiosidad que el individuo de nervios alerta siente por el vasto germinar de la vida en torno y es el deseo de vivir cara a cara con la honda realidad contemporánea.
En la sazón presente adquiere mayor urgencia este afán de conocer «por dónde va el mundo», pues surgen dondequiera los síntomas de una profunda transformación en las ideas, en los sentimientos, en las maneras, en las instituciones. Muchas gentes comienzan a sentir la penosa impresión de ver su existencia invadida por el caos. Y, sin embargo, un poco de claridad, otro poco de orden y suficiente jerarquía en la información les revelaría pronto el plano de la nueva arquitectura en que la vida occidental se está reconstruyendo.
La Revista de Occidente quisiera ponerse al servicio de ese estado de espíritu característico de nuestra época. Por esta razón, ni es un repertorio meramente literario ni ceñudamente científico. De espaldas a toda política, ya que la política no aspira nunca a entender las cosas, procurará esta Revista ir presentando a sus lectores el panorama esencial de la vida europea y americana. Nuestra información tendrá, pues, un carácter intensivo y jerarquizado. No basta que un hecho acontezca o un libro se publique para que deba hablarse de ellos. La información extensiva sólo sirve para confundir más al espíritu, favoreciendo lo insignificante en detrimento de lo selecto y eficaz. Nuestra Revista reservará su atención para los temas que verdaderamente importan y procurará tratarlos con la amplitud y rigor necesarios para su fecunda asimilación.
La occidentalidad del título alude a uno de los rasgos más genuinos del momento actual. La postguerra, bajo adversas apariencias, ha aproximado a los pueblos. Los vocablos de hostilidad no impiden que hoy cuenten más los unos con los otros y, aunque de mal humor, se penetren y convivan. Antes de la guerra existía, en cambio, un internacionalismo verbal y de gesto, un cosmopolitismo abstracto, engañoso, que nacía previa anulación de las peculiaridades nacionales. Era el cosmopolitismo obrerista, bancario, de Hotel Ritz y sleeping-car. Tras él pervivían los pueblos en rigorosa incomunicación. El cosmopolitismo de hoy es mejor, y en vez de suponer un abandono de los genios y destinos étnicos, significa su reconocimiento y confrontación.
Ello es que, sin deliberado acuerdo, casi todas las revistas de Europa y América se van llenando de firmas extranjeras. Así, nosotros atenderemos a las cosas de España, pero, a la vez, traeremos a estas páginas la colaboración de todos los hombres de Occidente cuya palabra ejemplar signifique una pulsación interesante del alma contemporánea.
Esperamos poco a poco, corrigiendo en cada número los defectos del anterior, conseguir que algún día sea esta Revista el recinto tranquilo y correcto donde vengan a asomarse todos los espíritus resueltos a ver claro.
¡Claridad, claridad, demandan ante todo los tiempos que vienen! El viejo cariz de la existencia va siendo arrumbado vertiginosamente, y adopta el presente nueva faz y entrañas nuevas. Hay en el aire occidental disueltas emociones de viaje: la alegría de partir, el temblor de la peripecia, la ilusión de llegar y el miedo a perderse.
Publicado sin firma, Revista de Occidente, julio de 1923
The purposes of the Revista de Occidente are quite simple. In Spain and Spanish America there exists a growing number of persons who take delight in a joyful and serene contemplation of ideas and of art. They are likewise interested in receiving from time to time clear and meditated news of what is felt, done, and suffered in the world: neither the inert narration of facts, nor the superficial and impassioned interpretation that the newspaper offers them, accords with their desire. This curiosity, which extends to thought or poetry as much as to the public event and to the secret course of nations, is, under its aspect of dispersion and indiscipline, the most natural, the most organic. It is curiosity neither exclusively aesthetic nor especially scientific or political. It is the vital curiosity that the individual of alert nerves feels for the vast germination of life around him, and it is the desire to live face to face with the profound contemporary reality.
In the present season this eagerness to know ‘which way the world is going’ acquires greater urgency, for symptoms of a profound transformation arise everywhere, in ideas, in feelings, in manners, in institutions. Many people begin to feel the painful impression of seeing their existence invaded by chaos. And yet, a little clarity, a little more order, and sufficient hierarchy in information would soon reveal to them the ground plan of the new architecture in which Western life is being rebuilt.
The Revista de Occidente would like to place itself at the service of that state of mind characteristic of our epoch. For this reason it is neither a merely literary repertoire nor a sullenly scientific one. With its back to all politics, since politics never aspires to understand things, this Review will endeavor to keep presenting to its readers the essential panorama of European and American life. Our information will thus have an intensive and hierarchical character. It is not enough that a fact should happen or a book be published for them to be spoken of. Extensive information serves only to confuse the spirit further, favoring the insignificant to the detriment of the choice and the effective. Our Review will reserve its attention for the topics that truly matter and will endeavor to treat them with the breadth and rigor necessary for their fruitful assimilation.
The Westernness of the title alludes to one of the most genuine features of the present moment. The postwar period, under adverse appearances, has brought peoples closer together. The words of hostility do not prevent that today the ones count more with the others and that, albeit in ill humor, they interpenetrate and coexist. Before the war there existed, by contrast, a verbal and gestural internationalism, an abstract, deceptive cosmopolitanism, born of a prior annulment of national peculiarities. It was the cosmopolitanism of the workers’ movement, of the banks, of the Hotel Ritz and the sleeping-car. Behind it the peoples survived in rigorous incommunication. The cosmopolitanism of today is better, and instead of presupposing an abandonment of ethnic geniuses and destinies, it signifies their recognition and confrontation.
And so it is that, without deliberate agreement, almost all the reviews of Europe and America are gradually filling up with foreign signatures. Thus we shall attend to the things of Spain, but, at the same time, we shall bring to these pages the collaboration of all the men of the West whose exemplary word signifies an interesting pulsation of the contemporary soul.
We hope, little by little, correcting in each issue the defects of the previous one, to achieve that one day this Review may be the tranquil and correct precinct where all spirits resolved to see clearly may come to look out.
Clarity, clarity, above all the coming times demand! The old visage of existence is being set aside vertiginously, and the present assumes a new face and new entrails. In the Western air there are dissolved emotions of travel: the joy of departing, the tremor of adventure, the illusion of arriving, and the fear of getting lost.
Published unsigned, Revista de Occidente, July 1923
I propositi della Revista de Occidente sono abbastanza semplici. Esiste in Spagna e nell’America ispanica un numero crescente di persone che si compiacciono in una gioiosa e serena contemplazione delle idee e dell’arte. Allo stesso modo a loro interessa ricevere di quando in quando notizie chiare e meditate di ciò che si sente, si fa e si patisce nel mondo: né il racconto inerte dei fatti, né l’interpretazione superficiale e appassionata che il giornale offre loro, concordano con il loro desiderio. Questa curiosità, che va tanto al pensiero o alla poesia quanto all’avvenimento pubblico e alla segreta rotta delle nazioni, è sotto il suo aspetto di dispersione e indisciplina, la più naturale, la più organica. È la curiosità né esclusivamente estetica né specialmente scientifica o politica. È la vitale curiosità che l’individuo dai nervi all’erta sente per il vasto germogliare della vita intorno ed è il desiderio di vivere faccia a faccia con la profonda realtà contemporanea.
Nella presente stagione acquista maggiore urgenza questo desiderio di sapere «dove va il mondo», poiché sorgono ovunque i sintomi di una profonda trasformazione nelle idee, nei sentimenti, nei modi, nelle istituzioni. Molte persone cominciano a sentire la penosa impressione di vedere la propria esistenza invasa dal caos. E, tuttavia, un po’ di chiarezza, un altro po’ di ordine e sufficiente gerarchia nell’informazione rivelerebbe loro presto la pianta della nuova architettura in cui la vita occidentale si sta ricostruendo.
La Revista de Occidente vorrebbe porsi al servizio di quello stato d’animo caratteristico della nostra epoca. Per questa ragione, non è un repertorio meramente letterario né austeramente scientifico. Con le spalle voltate a ogni politica, poiché la politica non aspira mai a capire le cose, questa Rivista cercherà di andare presentando ai suoi lettori il panorama essenziale della vita europea e americana. La nostra informazione avrà, dunque, un carattere intensivo e gerarchizzato. Non basta che un fatto accada o che un libro si pubblichi perché si debba parlarne. L’informazione estensiva serve solo a confondere ancora di più lo spirito, favorendo l’insignificante a detrimento del selezionato ed efficace. La nostra Rivista riserverà la sua attenzione ai temi che veramente importano e cercherà di trattarli con l’ampiezza e il rigore necessari per la loro feconda assimilazione.
L’occidentalità del titolo allude a uno dei tratti più genuini del momento attuale. Il dopoguerra, sotto avverse apparenze, ha avvicinato i popoli. I vocaboli di ostilità non impediscono che oggi gli uni contino di più con gli altri e che, sia pure di malumore, si penetrino e convivano. Prima della guerra esisteva, invece, un internazionalismo verbale e di gesto, un cosmopolitismo astratto, ingannevole, che nasceva da un previo annullamento delle peculiarità nazionali. Era il cosmopolitismo operaista, bancario, dell’Hotel Ritz e del sleeping-car. Dietro di esso i popoli sopravvivevano in rigorosa incomunicazione. Il cosmopolitismo di oggi è migliore, e invece di supporre un abbandono dei geni e destini etnici, significa il loro riconoscimento e confronto.
Il fatto è che, senza deliberato accordo, quasi tutte le riviste d’Europa e d’America si vanno riempiendo di firme straniere. Così, noi baderemo alle cose di Spagna, ma, al tempo stesso, porteremo in queste pagine la collaborazione di tutti gli uomini d’Occidente la cui parola esemplare significhi una pulsazione interessante dell’anima contemporanea.
Speriamo a poco a poco, correggendo in ogni numero i difetti del precedente, di riuscire a far sì che un giorno questa Rivista sia il recinto tranquillo e corretto dove verranno ad affacciarsi tutti gli spiriti risoluti a vedere chiaro.
Chiarezza, chiarezza, domandano innanzitutto i tempi che vengono! Il vecchio aspetto dell’esistenza va venendo accantonato vertiginosamente, e il presente adotta nuova faccia e nuove viscere. Ci sono nell’aria occidentale emozioni di viaggio disciolte: la gioia di partire, il tremore della peripezia, l’illusione di arrivare e la paura di perdersi.
Pubblicato senza firma, Revista de Occidente, luglio 1923