Abstract
A short preface to the Austral edition gathering Misión del Bibliotecario, Misión de la Universidad and the essay on translation. Its one conceptual note is that of every human faculty or doing the chief thing to investigate is its ‘mission’, i.e. the οὗ ἕνεϰα, Aristotle’s ‘that for the sake of which’. Otherwise the text is editorial and autobiographical.
Testo originale spagnolo · Obras completas — Fundación Ortega y Gasset · pubblico dominio
Me voy gratamente acostumbrando a que mi ser impreso subsista, aliente y opere bajo la especie editorial de esta Colección Austral. Tal vez el libro completamente nuevo requiera otra forma de aparición, pero los que han hecho ya sus primeras experiencias con los lectores y han gastado su patetismo de iniciación, adquieren como una segunda vida en esta Colección y logran lo que es supremo y secreto anhelo de todo lo viviente: la cotidianeidad. En esta biblioteca encuentran el ambiente simpático y sin dengues del potrero general. Pulcro de atuendo, cómodo a la lectura, cada uno de estos volúmenes hace posible el porvenir con que todo libro sueña: ser llevado por alguien en el bolsillo. La cosa irritará a los grandilocuentes, a los fraseólogos, a los épicos, a los que no sienten la fruición de escuchar el arcano decir de las cosas —pero no, por todo eso, es menos evidente que el libro más heroico siente envidia del pañuelo que solemos llevar siempre con nosotros, que cambiamos, que rompemos, que tiramos, que reemplazamos. A todo esto se prestan los pañuelos literarios que la Colección Austral lanza al mercado.
El volumen presente reúne tres estudios que tienen una intención común. Entre las muchas cosas que toda facultad humana o humano hacer nos invita a investigar, la principal es su «misión». Es el οὗ ἕνεϰα, el «para qué» aristotélico que aquí en nueva forma nos rebrota. Así aparece en estas páginas la Misión del Bibliotecario, por vez primera publicado en volumen. Se trata del Discurso inaugural del Congreso Internacional de Bibliotecarios, celebrado en Madrid en 1935, y que me fue encargado a solicitud de los comités no españoles de la Asociación de Bibliotecarios. Mi estudio, vertido a diversos idiomas, apareció en las revistas que esta profesión edita en todo el mundo y me ha valido una amistad ubicua que ha facilitado sobremanera mi vida errabunda de estos años.
A ese estudio y a la Misión de la Universidad agrego un ensayo que no es suficientemente completo para corresponder al género didáctico que yo llamo «una misión», pero que emboca el asunto de la faena que es traducir dándole una primera embestida.
Buenos Aires, diciembre de 1939