Abstract

An expository article: ‘sindicación’ renounces the instruments of democracy and aims at direct social pressure on capital, refusing to form a workers’ party. It is a practical tendency, not a political idea, and does not aspire to a new social order. Grafted onto it is syndicalism, which Spaniards, Ortega warns, take sides on without understanding.

Testo originale spagnolo · Obras completas — Fundación Ortega y Gasset · pubblico dominio

La «sindicación», por el contrario, cree mejor desentenderse de los instrumentos actuales de la democracia y no aspira a triunfar mediante las instituciones políticas. Teme no poder ganar nunca las elecciones, impurificadas, a su juicio, por la situación privilegiada de las clases burguesas. Espera más de la presión social directa que ejerza el obrero sobre el capital, atacando a la producción misma, y quiere preparar, desde luego, al obrero para regir mañana, por sí mismo, la producción. De aquí que se niegue a formar un «partido político obrero». En cambio, asocia los trabajadores de cada ramo en un sindicato que asesta sus golpes en ciertos momentos a la totalidad de una industria.

Esta tendencia, que llamamos sindicativa, es la que hoy priva más y se va extendiendo por días, por horas, sobre toda España. Muy eficaz en el detalle de la lucha, no se preocupa de las cuestiones, por decirlo así, últimas de una nueva organización social. Es una tendencia práctica, no es una idea política; no aspira claramente a un nuevo orden social. Los «Sindicatos católicos», por ejemplo, se contentan con obtener mejoras para el obrero dentro del régimen capitalista.

Sobre esa fuerte, pero muda tendencia sindicativa, ha aparecido el «sindicalismo». La mayor parte de los españoles tienen a estas horas unas ideas muy vagas sobre qué sea el sindicalismo. A menudo sorprendemos a personas que se presentan como versadas en estas cuestiones, por lo menos, que adoptan actitudes políticas ante ellas —sea de simpatía, sea de repulsión— y que, en verdad, ignoran lo que es propiamente el sindicalismo. Esta situación de ignorancia, de puerilidad y, en consecuencia, de vaguedad frente a problema tan grave como el del sindicalismo, debe terminar. Ha llegado irremisiblemente el tiempo de que cada ciudadano se entere bien del asunto, y en vista de este conocimiento, resuelva sin equívocos su actitud.