Abstract

An expository article: the labour problem is first of all the universal aspiration that society be legally organized on the principle of work — that no individual wealth exist save what one’s own labour obtains; this movement and its ideas are called socialism. But socialism, besides being socialist, is democratic and liberal: it permits no dictatorship and guarantees individual liberties.

Testo originale spagnolo · Obras completas — Fundación Ortega y Gasset · pubblico dominio

El problema es el problema obrero. Pero todo el acierto de nuestra postura ante él depende de que distingamos rigorosamente entre sus diversas caras. Precisamente porque son distintas exigen que las afrontemos con muy distintas actitudes.

El problema obrero es, en primer término, el movimiento obrero en general. Consiste en la aspiración universal de los trabajadores, no sólo a ganar mayores jornales, sino a que la sociedad se organice legalmente según el principio del trabajo; esto es, a que no exista más riqueza individual que la obtenida con el propio trabajo. Éste es el ideal; los medios para llegar a tal organización pueden y deben ser paulatinos, sin poner en riesgo la producción misma ni disminuir la riqueza social. Este movimiento general obrero no es exclusivo a los trabajadores manuales. La mayor parte de los trabajadores intelectuales simpatiza con él en una u otra manera. Defiende una norma en lo esencial tan justa a todas luces, que sólo pueden oponerse a su triunfo pequeñas minorías privilegiadas. Cabrá discutir el cuánto de reforma que cada día puede cumplirse y la licitud de tal o cual procedimiento de lucha social. A este movimiento general obrero y al sistema de ideas sociales que le dirigen llamamos socialismo.

Sin embargo, se comete un error al definir el socialismo exclusivamente por su aspiración a la reforma del derecho de propiedad, es decir, a que no exista más título posesorio que el trabajo. Esta aspiración no es su único principio político: es sólo el que añade al tesoro de normas acumuladas ya por la política de liberación humana. El socialismo quiere llegar a la socialización del capital; pero, entiéndase bien, quiere llegar por medio de la democracia y asegurando las libertades individuales. Dicho de otro modo, el socialismo, además de socialista, es democrático y es liberal. El Estado que proyecta no permite ninguna dictadura y garantiza la libertad del ciudadano.

Dentro de ese movimiento general obrero hay tendencias particulares que discrepan respecto a los procedimientos de lograr la socialización de la riqueza. El «partido socialista», en sentido estricto, es una de estas tendencias; la «sindicación» es otra. Aquél cree que se deben reunir los obreros en un solo y gigantesco partido político que llegue al Poder por los caminos democráticos —sufragio universal, Parlamento, Gobierno responsable. Si toma, a menudo, el carácter revolucionario, es por las mismas razones y con la misma intención que son revolucionarios algunos republicanos y que lo fue Martínez Campos en Sagunto.