Abstract
Ethnographic note (El Sol, 26 March 1924) on Bastian versus Ratzel — independent invention versus diffusion by borrowing — and on Ehrenreich and von Luschan’s concept of ‘convergence’, illustrated by Melanesian canoes losing their outrigger on African lakes. Science reporting, not philosophy.
Testo originale spagnolo · Obras completas — Fundación Ortega y Gasset · pubblico dominio
La sazón de 1880 era más favorable a la tendencia opuesta. El mecanicismo halagaba a los espíritus. Un acre pesimismo soplaba en las jarcias de todas las ideologías. A las «ideas nacionales» de Bastian se opone el antropogeógrafo Ratzel. Según aquél las formas históricas emanan de la originalidad humana; según éste, son resultados automáticos del medio. Generosamente admite Bastian una gran riqueza de invenciones independientes. Ratzel parte, en cambio, de la «pobreza de ideas» connatural a la especie humana. Siempre que puede elude el hombre el esfuerzo de inventar y prefiere recurrir a la imitación, al préstamo. Existe ciertamente un «patrimonio común a todos los hombres» del cual Ratzel hace el inventario: a él pertenecen, por ejemplo, el fuego producido por el rozamiento de dos palos; la caza con armas arrojadizas o contundentes; el conocimiento de algunas plantas nutritivas o venenosas; el adorno con tatuajes o pinturas, etcétera. Pero en todo lo que no es esto acertaremos pensando que fue inventado una sola vez, en un solo lugar y de allí se ha ido extendiendo por transmisión.
El pensamiento de Bastian tiene el inconveniente de inmovilizar la etnografía. El de Ratzel obliga a reconstruir los movimientos de cosas y personas sobre la corteza terrestre. Su punto de vista ha sido más recientemente perfeccionado por Ehrenreich y von Luschan merced al concepto de «convergencia».
Un ejemplo aclarará el sentido de este principio. En los ríos y lagos del África centro y sudoriental, las canoas son simples troncos ahuecados. Ahora bien, datos numerosos obligan a reconocer que el sudeste africano ha recibido fuertes emigraciones de Melanesia. Los melanesios son gente marina: sus canoas, fabricadas también con troncos de árboles, necesitan asegurar su estabilidad sobre el líquido inquieto mediante un flotador que consiste en un madero paralelo a la longitud de la canoa y unido a ésta por dos varas. Al penetrar en el continente africano la canoa melanesia navega sobre aguas mansas y su estabilidad no requiere el apéndice a que el mar obligaba. La economía del esfuerzo llega a prescindir de tal aditamento, y entonces, por simple operación de resta, la canoa melanesia, inventada a muchos miles de leguas de los lagos africanos, viene a coincidir con la forma autóctona de este continente.
Tenemos, pues, el caso de un útil que ha evolucionado en convergencia con otro, hasta una completa asimilación. Y esta paridad resultante no implica, sin embargo, comunidad de origen.
El Sol, 26 de marzo de 1924